LOS POEMAS PREFERIDOS DE NUESTRA FAMILIA Y AMIGOS

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La hermana de Lorena M. prefiere esta poesía.

A MIS SOLEDADES VOY

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento,
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
Lope de Vega.



La madre de María perfiere a Juan Ramón Jiménez.

!Que tristeza de olor a jazmín¡ El verano
torna a encender las calles y a oscurecer las casas,
y, en las noches, regueros descendidos de estrellas
pesan sobre los ojos cargados de nostalgia.

En los balcones, a las altas horas, siguen
blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas;
el río manda, a veces, una cansada brisa,
el ocaso, una música imposible y romántica.

La penumbra reluce de suspiros; el mundo
se viene, en un olvido mágico, a flor de alma;
y se cogen libélulas con las manos caídas,
y, entre constelaciones, la alta luna se estanca.

¡Que tristeza de olor a jazmín! Los pianos
están abiertos; hay en todas partes miradas
calientes... Por el fondo de cada sombra azul,
se esfuma una visión apasionada y lánguida.



La madre de Andrea nos manda este poema de Rafael Alberti.

MARINERO EN TIERRA

Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:

"¡Ay mi blusa marinera!
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera".



La abuela de Francisco David prefiere este poema de su infancia, aunque no recuerda el autor.
ANDALUCIA

Estaba un andaluz emigrante
trabajando en tierra extraña,
cuando un jilguero errante
se posó en su ventana.

Le preguntó qué quería
y hacia donde iba volando,
y, cortando su camisa,
le hizo un nidito blanco.

- “Busco la tierra mas bella
que jamás se haya creado,
para hacer en ella un nido
de enredaderas bordado”.

- “Es Andalucía esa tierra
la que tú andas buscando,
pues tiene sus campos de oro
cuando el sol la está abrazando.

Con ocho hijas princesas,
todas ellas coronadas,
baja Andalucía hasta el mar
y se adormece en sus aguas.

Sus coronas son de estrellas,
rematadas con guirnaldas,
de claveles y amapolas,
de sueños y de esperanzas.

De noche, cuando se acuestan,
la luna pone en su almohada
bolsitas de hierbabuena
con encaje hecho de plata.

Pero si tú, jilguerillo,
quieres quedarte en mi casa
yo te haré un nido mas tierno
con algodones en rama”.

- “¡Ay amigo, bien quisiera!
Pero nunca mas cantara,
pues mi alma volaría
a esa Andalucía soñada”.

El emigrante, muy triste
e invadido de nostalgias,
monta un caballo de oro
con herraduras de plata.

Lleva el alma rebosante
de su Andalucía adorada
y va cantándole al viento
una nana de esperanza.

-“¡No cambies Andalucía!
No cambies nunca por nada,
porque tienes un sol de oro
y una lunita de plata.



Esta es la poesía favorita de la madre de Adela, una rima de Gustavo Adolfo Bécquer.

EL ARPA

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veiase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en la rama,
esperando la mano de la nieve
que sabe arrancarla!

¡Ay! -pensé- ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”.



La abuela de Laura recuerda este poema de cuando era pequeña.

ANONIMO
Si tuviera que elegir
entre mi vida y tu alegría,
elegiría mi vida,
porque mi vida eres tú.